Hemos empezado esta semana con una gran noticia, que desde la Escuela de Hostelería Online Marketing Gastronómico, queremos compartir y celebrar con todos vosotros. Y es que hemos sabido que Francia se ha convertido en el primer país que prohíbe a los supermercados tirar la comida.

Las cifras sobre la cantidad de alimentos que son desperdiciados son alarmantes. Según el estudio realizado por la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, un tercio de todos los alimentos producidos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las personas.

Un dato que se convierte en más grave aún si tenemos en cuenta que vivimos en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre y por supuesto, teniendo en cuenta que este desperdicio alimentario también representa una pérdida de mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos que son utilizados en su producción.

Un estudio de 2014 realizado por el comisionado por la Cámara de los Lores del Parlamento británico estima que unos 89 millones de toneladas de alimentos son desperdiciados cada año en los países de la Unión Europea.

¿Por qué sucede esto?

Las causas de que este desperdicio alimentario se produzca, son varias:

  • Fechas de caducidad demasiado estrictas
  • Políticas de compras de 2×1 en supermercados
  • Venta de alimentos estéticamente perfectos.

 

¿Es realmente la estética de un alimento tan importante como para tirarlo, en lugar de ayudar a gente que pasa hambre?

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Mientras escribía su libro titulado “Despilfarro”, el escritor Tristram Stuart, visitó varias explotaciones agrícolas británicas para entender cómo influyen los estándares de calidad en el despilfarro de la comida. Una de estas empresas era el principal proveedor de una conocida cadena de supermercados británica.

Allí pudo ver cómo toneladas de zanahorias eran descartadas para la venta porque estaban un poco torcidas. Además, todas las                            zanahorias pasaban por máquinas con un sensor fotográfico encargado de localizar defectos estéticos. De esta manera, que                                   aquellas  que no eran de color naranja perfecto y que no eran tan bonitas a la vista, pasaban a ser comida para animales.

Y esto no se debía a otra cosa que los supermercados quieren ofrecer a sus clientes zanahorias bonitas que puedan pelarse                           fácilmente con un solo movimiento. Esta “filosofía” provocaba que cerca del 30% de la producción fueran deshechadas.

 

Increíble, ¿verdad?

 

Precisamente en cosas como ésta, se basó el autor de esta iniciativa, que ya es una realidad:

 

“Es “escandaloso y absurdo” que los supermercados tiren comida a la basura mientras los pobres y desempleados pasan hambre”

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Estas fueron las declaraciones de Arash Derambarsh en una entrevista en la que explicaba el por qué de su iniciativa. Este joven concejal de un municipio parisino no entendía cómo se deshacían de alimentos que podían ser entregados a personas con pocos recursos y a los que podrían ayudar.

Ahora, gracias a esta nueva normativa, fruto del empeño de Arash Derambarsh, los jefes de supermercados deberán firmar contratos con bancos de alimentos y otras entidades benéficas, a las que harán llegar los alimentos con fechas de caducidad próximas o con algún defecto estético que les hagan rechazar la venta. De lo contrario, se enfrentan a multas de hasta 75.000 euros o dos años de cárcel.

Además, el autor de este gran proyecto piensa en ir más allá y proponer que esto se haga en el resto de países de la Unión Europea.

¡Ojalá España sea de los primeros países en imitar una acción tan buena!

 

Se calcula que con esta nueva ley se podrán repartir más de 10 millones de alimentos al año con los que ayudar a personas sin recursos.

La buena noticia es que con pequeñas acciones y consejos, podemos reducir esa cifra y beneficiarnos todos del cambio, tanto en casa como en nuestros negocios. Porque el desperdicio alimentario también afecta a los restaurantes.

Todos nos sorprendimos al ver los datos de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), en los que revelaban que los restaurantes españoles desperdician más de 63.000 toneladas de comida al año, lo que suponen unas pérdidas de más de 255 millones de euros para el sector. Pero es una realidad, que no solo afecta al medio ambiente, sino también a nuestros bolsillos.

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¿Qué podemos hacer para frenar el desperdicio de alimentos en el restaurante?

     1 . Tener cartas con lo más reducidas posibles, para que las compras sean menores y no se almacene más comida de la que se va a vender.

     2 . Que se dé la opción al cliente, tal como se hace en toda América, Andorra y seguramente muchos países más, de llevarse la comida         que queda en el plato. ¿ Por qué tirar a la basura alimentos buenos, en perfecto estado y que encima hemos pagado.

     3 . Hacer un control del stock para no comprar alimentos que ya tenemos, y que por lo tanto, no son necesarios.

     4 . Almacenar los alimentos según las características de los mismos, para evitar que se echen a perder.

     5 .Controlar el tamaño de las porciones de nuestros platos. Si todos los clientes siempre dejan casi la mitad, quizás es porque no estamos            gestionando bien la cantidad de producto que ofrecemos.

Con todas estas medidas, sin duda daremos el primer paso para gestionar nuestras cocinas. ¿Por qué gastar dinero en alimentos que irán directos a la basura? La falta de control, hará daño a nuestros bolsillos pero también perjudica a todos los demás y a nuestros recursos.

Está en nuestras manos reducir el desperdicio de alimentos y por supuesto, ayudar a los más necesitados.

Un saludo.

El equipo de la Escuela de Hostelería Online Marketing Gastronómico.

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